El mareo postural perceptual persistente (MPPP) es un síndrome recientemente definido como trastorno del sistema neuro-otológico o trastorno neurológico vestibular de larga duración. Se caracteriza por una sensación persistente de inestabilidad, mareo o ambos, que se prolonga durante al menos tres meses. Los síntomas se exacerban con la postura erguida, el movimiento activo o pasivo, y la exposición a estímulos visuales complejos o en movimiento. Algunas personas manifiestan que únicamente presentan mareo cuando están sentadas o tumbadas.
El 25% de pacientes que tienen vértigos repetidos en tiempo (vértigo posicional (VPPB), enfermedad de Ménière, etc.) desarrollarán MPPP. El 75% de ellos presentarán ansiedad o depresión, especialmente en los casos de demora en el diagnóstico y el tratamiento. Además de la ansiedad, pueden aparecer síntomas como dolor cervical y de cabeza.
Es característico de estos pacientes el ir de especialista en especialista sin éxito buscando un diagnóstico o pruebas que respalden el malestar y el mareo constante que sufren. Las pruebas salen bien pero el malestar persiste y los médicos derivan a los especialistas hasta dar con el diagnóstico adecuado.
Las personas que padecen MPPP indican malestar en muchas áreas de su vida diaria además de sentirse perdidas ante el diagnóstico y muchas veces incomprendidas por su entorno al ser un trastorno cuyos síntomas y signos pueden pasar desapercibidos a ojos de los demás. A día de hoy se va conociendo más acerca de este trastorno que afecta a la funcionalidad del sistema nervioso, tratándose de la segunda causa de consulta más frecuente en centros sanitarios tras el Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB).
Tratamiento
Según las guías de práctica clínica, el tratamiento para el MPPP debe plantearse de manera individualizada y multidisciplinar. Se debe educar al paciente respecto a su enfermedad, realizar terapia vestibular y ejercicio terapéutico adaptado a las necesidades de cada paciente. En algunos casos será recomendable el uso de ISRS así como realizar terapia cognitivo conductual.
La falta de recursos, las conductas de evitación de las situaciones disparadoras del mareo así como los síntomas de ansiedad y depresión relacionados hacen necesario el acompañamiento por parte de un terapeuta conocedor del síndrome que pueda ofrecer herramientas para manejar los síntomas que estén incapacitando a la persona.
La educación es por tanto parte esencial del tratamiento del MPPP, el paciente debe interiorizar que sus síntomas son reales a pesar de que las pruebas salen bien, que no son una invención suya ni algo “psicológico”. El sistema nervioso está hipersensibilizado y en alerta pero gracias a la plasticidad cerebral y a la neurogénesis se pueden reorganizar las conexiones neuronales y volver a la normalidad. La educación ayuda a los pacientes a entender que el cerebro puede volver a adaptarse y que los síntomas no son peligrosos ni indican daño cerebral, cambiando así la relación del paciente con su propio mareo y generando un efecto terapéutico real. La rehabilitación vestibular y la terapia cognitivo-conductual son las intervenciones con mayor evidencia científica y son combinadas para ser especialmente eficaces. La terapia cognitivo-conductual aborda la hipervigilancia, el miedo al mareo y las conductas de evitación que perpetúan el trastorno. La clave en el MPPP no es eliminar el mareo de golpe, sino ayudar a reducir el estado de alerta del sistema nervioso.
Guía Práctica: Entendiendo y Manejando tu Mareo
1. Validación Emocional: Tus síntomas son reales
- No está en tu cabeza: Aunque las pruebas médicas y los estudios no muestren un daño físico estructural, las sensaciones de mareo e inestabilidad son 100% reales.
- Es comprensible sentir miedo o frustración: Vivir con mareo constante agota física y mentalmente. Sentir ansiedad o miedo a caer no es una debilidad; es la respuesta natural de tu cuerpo ante una sensación de peligro constante.
- Hay un camino de recuperación: Reconocer tu malestar es el primer paso para reentrenar tu sistema de equilibrio.
2. Psicoeducación: ¿Qué le ocurre a tu cerebro?
- Un "software" desajustado: El MPPP es un problema de procesamiento central (de software, no de hardware).
- Alarma encendida: Tras un episodio inicial de mareo o estrés, tu sistema nervioso se quedó en modo de hipervigilancia, percibiendo peligro donde no lo hay.
- El bucle del mareo: El cerebro busca constantemente señales de inestabilidad, esto aumenta la tensión muscular lo que aumenta la sensación de mareo, generándose más ansiedad.
3. Reducción de la Hipervigilancia: Romper el bucle
- Cambia el foco de atención: Cuanto más "escuchas" y analizas a tu cuerpo buscando si estás mareado, más intenso se vuelve el síntoma.
- Anclaje en el presente: Cuando notes la alerta, practica llevar la atención al entorno exterior (sonidos, colores, texturas) en lugar de quedarte atrapado en la sensación interna. Tu respiración es tu salvavidas, obsérvala.
- Normaliza la señal: Recuerda a tu cerebro con una frase clave: "Estoy a salvo, esto es solo una señal de alarma desajustada".
4. Exposición Gradual: Desensibilizar sin forzar
- Afrontar con calma: Si evitas entornos con alta carga visual (supermercados, tráfico, pantallas) le confirmas al cerebro que esos lugares son peligrosos. Evitar mantiene la creencia de peligro, error.
- Paso a paso: Afronta y expón tu sistema nervioso a estos estímulos de forma progresiva, breve y en dosis tolerables. Cada día una dosis más alta.
- Habituación: Con la repetición constante y libre de pánico, el cerebro vuelve a procesar la información visual y de movimiento con normalidad.
5. Manejo de Conductas de Seguridad: Recupera la fluidez
- Suelta la rigidez: Es habitual tensar el cuello, mirar fijamente al suelo o caminar de forma rígida para "protegerte". Esta rigidez solo envía más señales de alerta a tu cerebro.
- Confía en tu cuerpo: Practica movimientos más naturales y relajados. Apoyarse excesivamente o evitar ciertos movimientos mantiene el problema a largo plazo.
Recuerda
La recuperación no es una línea recta. Habrá días mejores y días con picos de síntomas. Cada paso en tu exposición y cada momento de calma son un reentrenamiento directo para tu cerebro. Confía en la plasticidad de tu cerebro y aliméntalo con nuevas experiencias para estimular la creación de nuevas conexiones.

